Si alguna vez has notado un crujido, un chasquido o un traqueteo extraño en el oído, no estás solo. Es algo que le pasa a mucha gente y, la mayoría de las veces, no tiene nada de grave. Vamos a verlo con calma.
Cuando es solo el oído «ajustándose»
Dentro del oído hay un tubito llamado trompa de Eustaquio, encargado de igualar la presión. Por eso es normal notar chasquidos cuando:
- Subes a una montaña o vuelas en avión
- Te sumerges en agua
- Comes, bostezas o haces un viaje largo en coche
Estas situaciones puntuales no son motivo de preocupación. Si encima tienes alergia o un resfriado, es posible que notes estos sonidos durante unos días, porque la mucosidad afecta temporalmente a la trompa de Eustaquio.
Un dato curioso: si ya tienes tinnitus (zumbidos en el oído), tu atención está más «afinada» a estos sonidos, así que puedes notar más cosas que antes pasaban desapercibidas, sin que eso signifique que algo nuevo está fallando.
En casos muy raros, el sonido puede venir de algo físico en el canal auditivo, como un pelito rozando el tímpano o, incluso, un insecto. Esto se revisa fácilmente con una otoscopia.
Cuando son los músculos del oído los que «fallan»
El oído medio tiene dos músculos diminutos que actúan como protección: cuando un sonido es muy fuerte, se contraen para amortiguarlo, como un airbag auditivo. Esto ocurre miles de veces al día sin que te des cuenta.
A veces, sin embargo, estos músculos tienen pequeños espasmos involuntarios (algo parecido a un tic), lo que provoca:
- Chasquidos repetidos en un solo oído
- Más perceptibles en silencio, menos en ambientes ruidosos
- Pueden aparecer con sonidos fuertes o con estrés
- A veces se nota en pausas irregulares y cortas
Si pasa de vez en cuando, no es preocupante. Si se vuelve persistente o muy molesto, es buena idea que lo valore un especialista, ya que podría tratarse de una afección llamada mioclonía del oído medio, o en casos más raros, del síndrome del tensor del tímpano, relacionada con otro músculo del oído.
¿Oyes tu propio pulso?
Si notas un «tum-tum» rítmico parecido a tu latido, probablemente lo sea de verdad. El oído está cerca de vasos sanguíneos grandes, así que después de hacer ejercicio, con estrés o tensión alta es normal escucharlo brevemente.
Pero si este sonido aparece todos los días, sin relación con el esfuerzo físico, es recomendable consultarlo con un médico, porque puede estar relacionado con la presión arterial u otros temas cardiovasculares que conviene revisar.
Otras causas frecuentes
- Infecciones de oído: la inflamación puede bloquear momentáneamente la trompa de Eustaquio y generar estos sonidos.
- Cera acumulada (cerumen): si presiona el tímpano, puede causar crujidos.
- Trompa de Eustaquio poco eficiente: bastante común, sobre todo en niños (afecta a un 4% de los adultos aproximadamente).
- Enfermedad de Ménière: además de mareo y zumbidos, puede sentirse como un «estallido», parecido a granos de maíz reventando.
- Problemas de mandíbula (ATM): si aprietas o rechinas los dientes, esto puede transmitirse como chasquidos hacia el oído, junto con dolor de mandíbula o cabeza.
- Tras ajustes quiroprácticos: en algunos casos, manipulaciones en el cuello pueden generar molestias o crujidos posteriores.
¿Cuándo preocuparse?
- Ocasional y sin otros síntomas → es normal, no hace falta hacer nada.
- Persistente, doloroso o acompañado de mareo, pérdida de audición o zumbido constante → mejor consultar a un otorrinolaringólogo.
Nota: este texto tiene fines informativos.





