ORIGEN DEL ACÚFENO

Origen del acúfeno: causas más comunes y cómo identificarlas

El acúfeno se origina cuando algunas células auditivas de la cóclea (en el oído interno) sufren daño y envían señales erróneas al cerebro a través del nervio auditivo. Estas señales equivocadas son interpretadas por el cerebro como un sonido inexistente, lo que genera la percepción del acúfeno. El problema está en una comunicación defectuosa entre el oído interno y el cerebro. 

 

¿El acúfeno es un sonido?

El acúfeno es la percepción de un sonido sin ninguna estimulación acústica. Los pacientes pueden percibir el acúfeno como un sonido que proviene del interior de un oído o de ambos; originado en el centro o cara posterior de cabeza o cuello o como un sonido externo del entorno. En otras palabras, la persona escucha un sonido o una combinación de sonidos (zumbido, timbre, silbido o rugido).

En un pequeño porcentaje de pacientes, el acúfeno puede surgir de vibraciones físicas que alcanzan el oído, en cuyo caso se denomina “acúfeno objetivo”. El acúfeno puede estar relacionado con fuentes de sonido corporal, como: flujo sanguíneo en arterias y venas de cabeza y cuello; movimientos de los músculos del oído medio y paladar blando; ruido producido por el tubo que conecta el interior del tímpano con la garganta (trompa de Eustaquio) o la articulación que conecta la mandíbula inferior con el cráneo (articulación temporo-mandibular; ruido generado por las células ciliadas externas del oído interno, también conocido como “cóclea”

Estas células ciliadas auditivas ayudan a transformar las ondas sonoras en señales nerviosas. Si las vías o circuitos auditivos cerebrales no reciben las señales correctamente procedentes de la cóclea, el cerebro intenta corregir el problema con un  «aumento de la amplificación» en esas vías en un esfuerzo por detectar la señal, casi de la misma manera que subimos el volumen de la radio de un coche cuando tratamos de encontrar la señal de una emisora de radio.

El ruido eléctrico resultante es similar a lo que ocurre con la aparición del acúfeno. Así pues, el acúfeno será «agudo» si la pérdida de audición está en el rango de las altas frecuencias, y un acúfeno grave si la lesión auditiva se localiza en las frecuencias bajas.

Este tipo de acúfeno se asemeja al dolor del miembro fantasma en un paciente que ha sufrido de una amputación (el cerebro produce anormales señales nerviosas en un intento de compensar la falta de información debido a la amputación de la pierna o brazo.

La activación del sistema límbico contribuye en gran medida a aumentar el estrés y la ansiedad relacionada con el tinnitus. El sistema límbico es la parte del cerebro que controla nuestras emociones, por ejemplo:

  • Miedo
  •  Ira
  • Felicidad

Las partes del sistema límbico que están más relacionadas con la aparición del acúfeno son:

El hipocampo, que almacena y recupera recuerdos.

 El cerebro auditivo: un camino sensorial

  • El oído recoge energía mecánica (sonido)

  • Los receptores altamente sensibles, convierten la energía mecánica en energía eléctrica.

  • La energía eléctrica (señales) se envía para poder comunicarse con el cerebro.

Cuando las células auditivas se dañan por los ruidos muy intensos, el cerebro no recibe por completo la señal acústica que esperaba. Por consiguiente, el cerebro  «sube el volumen» del nervio auditivo, lo cual da lugar a la creación de «ruido eléctrico» que conduce a la ilusión sonora; es decir, al acúfeno.

Acúfeno = Un mal procesamiento de señales

Un zumbido se percibe como una amenaza, desencadenando la respuesta de «lucha o huida» para alertar al cuerpo del peligro

sistema límbico

La amígdala que determina el significado emocional del evento y la necesidad de una liberación de neurotransmisores (por ejemplo, respuesta de lucha o huida)

El sistema límbico también puede reaccionar al sonido, ya sea un sonido repentino o un sonido constante, como el acúfeno.

La activación del sistema límbico contribuye en gran medida al aumento del estrés y la ansiedad relacionados con el tinnitus.

Desarrollo del acúfeno

La reacción al acúfeno puede ser de dos formas. Cualquier persona puede habituarse al acúfeno e incluso escucharlo conscientemente sin verse afectado por la percepción del zumbido. Esta habituación puede ocurrir si el cerebro no percibe el acúfeno como algo amenazante, sino como un sonido neutral o poco interesante que el nivel consciente del cerebro no se ocupará. Pero también puede suceder que la persona afecta por el zumbido reaccione muy negativamente y no consiga ignorarlo.

Si percibe por primera el zumbido y permanece conscientemente escuchándolo, este puede convertirse en permanente e intrusivo. En su subconsciente, puede empezar a pensar por qué el acúfeno está ahí, y qué debe hacer para deshacerse de él