El cerumen (cera del oído) es una sustancia natural que ayuda a mantener limpios los conductos auditivos, pero una acumulación excesiva puede provocar pérdida de audición y otros síntomas, como el acúfeno.
Algunas personas experimentan síntomas de acúfenos más intensos después de que se les extrae el exceso de cerumen, debido a que este puede bloquear las ondas sonoras e impedir que lleguen al tímpano.
¿Qué es el cerumen?
El cerumen es una sustancia natural esencial para mantener los oídos sanos. Producido por el cuerpo como mecanismo de defensa inmunitaria contra bacterias, células muertas de la piel y cuerpos extraños que se infiltran en el conducto auditivo, también actúa como un proceso de limpieza natural: se desplaza desde el interior hacia el exterior del conducto, recogiendo residuos a su paso hasta expulsarlos al exterior. Por ello, es mejor evitar el uso de bastoncillos de algodón u objetos similares que puedan introducirse en el interior del oído.
Evita intentar extraer el cerumen por tu cuenta sin ayuda profesional, ya que el delicado conducto auditivo y el tímpano pueden dañarse si se manipulan incorrectamente. Un profesional de la salud está mejor capacitado para realizar una extracción segura e indolora mediante irrigación u otros métodos especializados.
Muchas personas consideran que la acumulación de cerumen forma parte del proceso natural del cuerpo y no requiere tratamiento. Sin embargo, si aparecen síntomas como acúfeno, es recomendable consultar a un profesional de inmediato, ya que podrían indicar otra afección que requiera una evaluación más exhaustiva por parte de un especialista en otorrinolaringología.
Si un médico diagnostica exceso de cerumen, probablemente recomendará varias opciones de tratamiento adaptadas a las necesidades del paciente. Estas pueden incluir gotas ablandadoras para el cerumen.
Evita automedicarte con métodos alternativos que carecen de respaldo científico y pueden ser muy peligrosos.
¿Cómo causa zumbido de oídos el cerumen?
El cerumen cumple una función importante: ayuda a lubricar y proteger los conductos auditivos contra la sequedad y las infecciones. Los oídos sanos producen su propio cerumen de forma natural, que solo necesita eliminarse ocasionalmente.
La acumulación excesiva puede contribuir al acúfeno al impedir que el sonido viaje desde el conducto auditivo hasta la corteza auditiva, manifestándose a menudo como zumbidos o chasquidos que persisten incluso en reposo. Además, el exceso de cerumen puede alterar la resonancia normal del conducto y la forma en que el cerebro procesa los sonidos.
El cerumen está compuesto por células de la piel, polvo, secreciones oleosas de las glándulas sebáceas del conducto auditivo y el tímpano, entre otros componentes. Al mezclarse, forman una masa espesa que normalmente cae de forma natural del conducto a través del proceso de renovación natural del cuerpo. Sin un suministro adecuado de cerumen, los delicados componentes del oído quedarían expuestos a abrasiones o a la obstrucción por polvo.
Con demasiada frecuencia, las personas intentan eliminar el cerumen en casa con bastoncillos de algodón u otros objetos; una práctica ineficaz que solo consigue empujarlo más adentro y puede provocar tinnitus u otras afecciones. Los profesionales especializados disponen de técnicas seguras y eficaces, como la microsucción, que utiliza un microscopio y succión al vacío para extraerlo sin riesgo.
La irrigación también puede ser útil, pero solo después de ablandar el cerumen con soluciones adecuadas o suero fisiológico. Las personas con antecedentes de perforaciones del tímpano, tubos de ventilación o cirugías previas deben evitar la irrigación como método de tratamiento.
¿Qué es la extracción de cerumen?
Los conductos auditivos están recubiertos de glándulas que producen cerumen, una sustancia cerosa y oleosa que se desplaza lentamente hacia el exterior del oído. Este proceso actúa como una cinta transportadora que va empujando el cerumen hacia fuera hasta que se seca y cae de forma natural. Cuando este proceso falla, puede formarse un tapón cerca del tímpano, lo que provoca molestias, sensación de oído tapado, tinnitus o pérdida auditiva. Si sientes el oído bloqueado, es recomendable visitar a un profesional de la salud para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.
El profesional sanitario puede recomendarte tratamiento en casa —como gotas para ablandar el cerumen — o bien un procedimiento médico en consulta, utilizando un microscopio, un instrumento curvo pequeño o succión para extraerlo de forma segura.
Muchas personas intentan eliminar el cerumen por su cuenta con bastoncillos o dispositivos de lavado, pero estos métodos suelen empujarlo más adentro y provocar obstrucciones.
Aunque cierta acumulación de cerumen es normal, debes consultar a tu médico si tienes más de 55 años, tienes conductos auditivos con forma irregular, experimentas acumulación frecuente, usas audífonos o tapones regularmente, o si sientes el oído lleno o escuchas ruidos de goteo.
¿Puede la extracción de cerumen aliviar el tinnitus?
Los síntomas de una acumulación excesiva de cerumen incluyen dolor, sensación de presión en el oído, pérdida de audición y tinnitus. Los métodos de extracción deben realizarse siempre bajo supervisión médica, ya que el uso inadecuado de chorros de agua u otras técnicas caseras puede dañar el tímpano, empujar el cerumen más adentro o provocar infecciones.
Los profesionales sanitarios pueden extraer el cerumen de forma segura mediante instrumentos especializados o succión, y también pueden recomendar tratamientos para aliviar los síntomas asociados al tinnitus y ofrecer alivio a largo plazo.
La obstrucción de los oídos puede deberse a medicamentos, problemas de salud o acumulación excesiva de cerumen. Es fundamental consultar con un profesional para identificar la causa del tinnitus y recibir el tratamiento adecuado.
Bañarse con regularidad y usar tapones para los oídos puede ayudar a quienes son propensos a la acumulación de cerumen. Sin embargo, si experimentas tinnitus y sensación de oídos tapados, lo más conveniente es acudir a un especialista.
Recuerda que el acúfeno puede tener diversas causas y, en la mayoría de los casos, es tratable sin necesidad de cirugía. Si te preocupa, consulta cuanto antes con un profesional de la salud. Para quienes padecen casos más persistentes, existen soluciones como audífonos, terapia de reentrenamiento para el acúfeno y otras terapias conductuales que pueden aliviar los síntomas y permitirte llevar una vida completamente normal.
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