¿Qué tienen en común los obreros de la construcción, el personal de tierra en aeropuertos y los músicos de orquesta con los camareros y los dentistas?
Sin protección auditiva, todos ellos están perdidos
Sus profesiones figuran entre las más ruidosas del mundo, y el riesgo de pérdida auditiva permanente es proporcionalmente elevado. Conviene tener presente una regla básica: cuanto mayor es el nivel de ruido, menor debe ser el tiempo de exposición. Quienes están sometidos de forma continuada a niveles sonoros de 85 dB o más en su puesto de trabajo están obligados a usar protección auditiva. El umbral del dolor se sitúa en torno a los 125 dB.
Camareros En bares y discotecas de todo el mundo, camareros y demás personal soportan niveles de ruido de hasta 110 dB durante horas seguidas. Pese a ello, la protección auditiva sigue siendo una asignatura pendiente en este sector.
Señalizadores de pista A escasos metros de distancia, los motores de un avión resultan devastadores para el oído. Sin una protección auditiva específica y reforzada, el daño sería irreversible en cuestión de minutos.
Músicos de orquesta Paradójicamente, quienes viven de la música son también quienes más la padecen. Los estudios demuestran que los músicos profesionales tienen cuatro veces más probabilidades de sufrir daños auditivos que la población general, algo que muchos todavía no toman en serio.
Dentistas Sorprendente pero cierto: dentistas y auxiliares de clínica también exponen su audición en cada jornada de trabajo. El chirrido constante de los fresas y otros instrumentos rotatorios puede alcanzar niveles de hasta 90 dB, suficientes para causar daño con el paso del tiempo.
Obreros de obra vial El ruido en las obras de carretera es conocido por todos. Martillos neumáticos y maquinaria pesada superan con facilidad los 120 dB, un nivel que hace imprescindible el uso de protección auditiva sin excepción.





