Existe un temor ampliamente extendido entre las personas con acúfeno: la creencia de que volar puede agravar su condición de forma permanente. Este miedo, alimentado en gran medida por información imprecisa que circula en internet, carece de base médica sólida.
Volar con acúfenos es seguro. Basta con adoptar algunas precauciones básicas relacionadas con el ruido ambiental y los cambios de presión atmosférica —medidas que, en realidad, son recomendables para cualquier pasajero.
Ruido en cabina: cómo proteger la audición
El nivel de ruido habitual en la cabina de un avión comercial ronda los 85 decibelios (dB). Según el National Institute for Occupational Safety and Health (NIOSH), una exposición a 85 dB puede mantenerse hasta ocho horas sin protección auditiva, lo que cubre la duración de la mayoría de los vuelos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), sin embargo, adopta un criterio más conservador y recomienda no superar una hora de exposición a 85 dB sin protección.
Recomendación práctica
- Limite la exposición desprotegida al ruido de cabina a un máximo aproximado de una hora (que puede distribuirse a lo largo del vuelo).
- Utilice el resto del trayecto tapones auditivos con una atenuación mínima de 10 dB.
- Alternativamente, emplee auriculares supraaurales con cancelación activa de ruido.
Estos últimos ofrecen una doble ventaja: reducen el ruido ambiental y permiten disfrutar de música o contenido multimedia sin necesidad de aumentar el volumen.
El “oído de avión”: comprender y manejar los cambios de presión
Los momentos que requieren mayor atención son el despegue y el aterrizaje. Durante estas fases, las variaciones de presión atmosférica pueden provocar lo que médicamente se denomina barotitis media y, coloquialmente, “oído de avión”.
Esta situación se produce cuando existe un desequilibrio de presión entre el oído medio y el exterior, afectando al tímpano y a la trompa de Eustaquio. Los síntomas más frecuentes incluyen:
- Sensación de plenitud o taponamiento
- Presión en el oído
- Dolor leve
- Audición amortiguada
El oído de avión no agrava directamente el tinnitus. Sin embargo, al disminuir temporalmente la audición, reduce la capacidad de enmascaramiento sonoro, lo que puede hacer que el tinnitus se perciba como más intenso. Este fenómeno es transitorio y suele resolverse en pocas horas, una vez restablecida la presión. Con la experiencia, la percepción subjetiva de malestar tiende a disminuir en vuelos posteriores.
Barotrauma: una complicación excepcional
En casos muy infrecuentes, las variaciones de presión pueden derivar en un barotrauma, con consecuencias como pérdida auditiva o tinnitus de nueva aparición. No obstante, se trata de una complicación extraordinariamente rara.
Desde la experiencia clínica acumulada en quince años de ejercicio profesional y más de 1.500 pacientes atendidos, el tinnitus inducido por barotrauma se ha observado únicamente en dos ocasiones.
Cómo prevenir y aliviar el oído de avión
La siguiente información es orientativa y no sustituye el consejo médico individualizado. Si tiene dudas, consulte con su otorrinolaringólogo antes de viajar.
- Permanezca despierto durante el despegue y el aterrizaje.
- Mantenga una postura erguida; evite reclinar completamente el asiento.
- Mastique chicle, trague saliva o bostece con frecuencia.
- Si no logra desbloquear los oídos, tápese la nariz y trague con fuerza.
- Si persiste la sensación de taponamiento, realice la maniobra de Valsalva: cierre la boca, ocluya la nariz y sople suavemente sin dejar salir el aire. Debería notar la apertura del oído.
Evite forzar el destaponamiento. Si tras el aterrizaje la sensación persiste, sea paciente: lo habitual es que se resuelva en horas o, como máximo, al día siguiente. En caso de dolor leve, puede utilizar un analgésico de venta libre como paracetamol o ibuprofeno.
Tapones reguladores de presión
Existen tapones diseñados específicamente para ayudar a igualar la presión durante el vuelo. Aunque su eficacia varía entre individuos, muchos pasajeros refieren beneficio. Se recomienda colocarlos durante los primeros veinte minutos tras el despegue y aproximadamente cuarenta minutos antes del aterrizaje.
Si viaja con congestión nasal o sinusal
La congestión nasal puede dificultar la correcta ventilación de las trompas de Eustaquio y aumentar el riesgo de molestias durante el vuelo. En estos casos, es aconsejable consultar previamente con su médico.
Con frecuencia se recomienda:
- Un descongestionante oral venta libre, aproximadamente una hora antes del despegue.
- Spray nasal descongestionante.
- En vuelos largos, repetir la dosis una hora antes del aterrizaje.
Cuándo consultar al médico
Busque atención médica si presenta:
- Dolor intenso
- Síntomas que no mejoran en 24–48 horas
- Episodios de vértigo (sensación de giro o inestabilidad)
Conclusión
Contrariamente a los temores que proliferan en internet, el entorno de un avión no representa un riesgo extraordinario para las personas con acúfeno. No existe motivo médico para renunciar a los viajes aéreos.
Los factores que pueden afectar al oído durante un vuelo —ruido de cabina, oído de avión o barotrauma— son los mismos para cualquier pasajero, padezca o no acúfenos.
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