Otomicosis: todo lo que necesitas saber

Otomicosis: todo lo que necesitas saber

Jun 10, 2026

La otomicosis es una infección fúngica del oído, generalmente dolorosa, que puede afectar a uno o ambos oídos. Es más frecuente en personas que nadan con asiduidad, aunque tiene tratamiento eficaz. Te explicamos en qué consiste y cómo abordarla.


¿Qué es la otomicosis?

La otomicosis es una infección causada por hongos que afecta al conducto auditivo externo, y en ocasiones a ambos oídos. Es más prevalente en zonas cálidas y tropicales, y también en personas que nadan con frecuencia, tienen diabetes u otras enfermedades crónicas o problemas de piel. Aunque existen tratamientos efectivos, en algunos casos puede volverse crónica.


Síntomas

Los síntomas más habituales de la otomicosis son:

  • Dolor e picor
  • Inflamación y enrojecimiento
  • Sensación de taponamiento
  • Descamación de la piel del conducto
  • Tinnitus (pitidos o zumbidos)
  • Secreción de líquido por el oído
  • Dificultad para oír

La secreción es uno de los signos más característicos y puede variar de color: blanca, amarilla, negra, gris o verde.


Causas

La infección está provocada por hongos, de los cuales existen casi 60 especies capaces de causarla. Las más frecuentes son Aspergillus y Candida. En algunos casos, la presencia simultánea de bacterias puede complicar el cuadro.

Los hongos prosperan en ambientes cálidos y húmedos, lo que explica por qué la otomicosis es más común en climas tropicales y durante los meses de verano. Nadar en aguas contaminadas aumenta el riesgo, aunque incluso el contacto con agua limpia puede favorecerla.

Son especialmente vulnerables las personas con el sistema inmunitario debilitado, lesiones previas en el oído, eccema u otras afecciones crónicas de la piel.


Diagnóstico

Si tienes dolor o secreción en uno o ambos oídos, consulta a tu médico. El diagnóstico se basa en la historia clínica y una exploración física. El médico utilizará un otoscopio para examinar el conducto auditivo y el tímpano, y puede tomar una muestra de la secreción para analizarla en laboratorio bajo microscopio.


Tratamiento

Existen varias opciones terapéuticas. Tu médico determinará la más adecuada según el tipo de infección.

Limpieza del oído

El médico puede limpiar el conducto auditivo en consulta para eliminar la secreción y los residuos acumulados, utilizando irrigación u otros métodos. No intentes hacerlo en casa con bastoncillos ni otros objetos: los bastoncillos solo deben usarse en el exterior del oído.

Gotas antifúngicas

Las gotas óticas son el tratamiento más habitual. Entre las más utilizadas se encuentran el clotrimazol y el fluconazol. El ácido acético al 2 % es otra opción eficaz, aplicado varias veces al día durante aproximadamente una semana. El acetato de aluminio al 5 % también puede emplearse con buenos resultados.

Medicación oral

Algunas especies de hongos, como Aspergillus, pueden ser resistentes a las gotas y requerir tratamiento oral con fármacos como el itraconazol. Para el dolor, pueden recomendarse antiinflamatorios o paracetamol sin receta.

Medicación tópica

Si la infección afecta al exterior del oído, el médico puede prescribir cremas o pomadas antifúngicas de aplicación tópica.

Remedios caseros

Algunos remedios pueden ser un complemento útil, pero consulta siempre con tu médico antes de probarlos. El agua oxigenada diluida puede ayudar a limpiar el conducto. Los productos con peróxido de carbamida sirven para eliminar el cerumen. Tras el baño o la natación, unas gotas con partes iguales de vinagre blanco y alcohol de farmacia pueden ayudar a secar el canal. Un secador de pelo en el ajuste más bajo, sin acercarlo demasiado al oído, también es útil para eliminar la humedad residual. El uso de tapones o gorro de natación durante el baño previene la entrada de agua.


Pronóstico

En la mayoría de los casos, el tratamiento antifúngico es suficiente para resolver la infección. Sin embargo, algunas personas no responden bien y la otomicosis puede cronificarse. En esos casos, es recomendable el seguimiento por parte de un otorrinolaringólogo.

Si padeces diabetes, tienes las defensas bajas o presentas enfermedades crónicas, mantenerlas bien controladas es fundamental para evitar recaídas. La exposición continuada a fuentes de hongos también puede provocar que la infección reaparezca.


Prevención

Estos hábitos pueden ayudarte a reducir el riesgo de otomicosis:

  • Evita que entre agua en los oídos al nadar o hacer surf.
  • Sécate bien los oídos después de ducharte.
  • No introduzcas bastoncillos en el conducto auditivo.
  • Evita rascarte el oído, tanto por fuera como por dentro.
  • Usa gotas de ácido acético tras la exposición al agua.