Acúfenos en la Enfermedad de Ménière

Ansiedad y zumbidos de oído

Dic 18, 2023

Enfermedad de Ménière: vértigo, acúfenos y pérdida auditiva

Una guía completa sobre sus causas, síntomas, etapas y tratamiento de un trastorno crónico del oído interno que afecta profundamente la calidad de vida.

¿Qué es la enfermedad de Ménière?

La enfermedad de Ménière es un trastorno crónico del oído interno que provoca episodios de vértigo intenso, zumbido en los oídos (tinnitus) y pérdida auditiva progresiva. Suele manifestarse en un solo oído y, aunque no tiene cura definitiva, sus síntomas pueden controlarse con tratamiento adecuado. El oído interno alberga las estructuras responsables tanto de la audición como del equilibrio. Cuando estas estructuras se ven alteradas, el resultado es la tríada característica de la enfermedad: mareo rotatorio, tinnitus y deterioro auditivo de intensidad variable.


Causas

No existe una causa única identificada. Los científicos apuntan a una combinación de factores que alteran los niveles de endolinfa, el líquido especializado del oído interno. Cuando su cantidad o presión varía de forma anormal, las estructuras implicadas en la audición y el equilibrio resultan dañadas.

Los factores más estudiados incluyen:

  • Drenaje deficiente del oído interno, por anomalías anatómicas o bloqueos en los canales.
  • Problemas de flujo sanguíneo, asociados a hipertensión o arterioesclerosis.
  • Disfunción inmunológica, en la que el sistema inmune ataca el oído interno.
  • Factores genéticos, ya que existe evidencia de predisposición hereditaria.
  • Infecciones virales y factores ambientales como el estrés, el alcohol, la cafeína o el exceso de sal, que pueden desencadenar o agravar los episodios.

La causa exacta puede variar de una persona a otra, lo que complica tanto el diagnóstico como el diseño de tratamientos universales


Síntomas

Los síntomas aparecen de forma repentina en forma de ataques, con períodos de calma entre episodios. Su intensidad y frecuencia varían considerablemente entre pacientes.

Vértigo

Es el síntoma más incapacitante. El paciente percibe el entorno como si girara, incluso en reposo. Un ataque puede durar entre 20 minutos y 24 horas, y suele acompañarse de náuseas y vómitos. La imprevisibilidad de los episodios genera ansiedad anticipatoria, lo que afecta la autonomía del paciente en actividades cotidianas como conducir o subir escaleras.


Tinnitus (acúfenos)

Se manifiesta como un zumbido, silbido o ruido oceánico, generalmente en el oído afectado y de tono bajo a medio. Los pacientes suelen describirlo como el síntoma más frustrante, especialmente en entornos silenciosos o cuando están fatigados. Estudios indican que el tinnitus asociado a la enfermedad de Ménière es más intenso y molesto que el que aparece de forma aislada, y su gravedad aumenta cuando ambos oídos están implicados.

Pérdida auditiva

En las fases iniciales es fluctuante: mejora tras el episodio. Con el avance de la enfermedad tiende a volverse permanente. Los pacientes pueden desarrollar además hipersensibilidad a los sonidos fuertes.

Síntomas psicológicos

La imprevisibilidad de los ataques, la pérdida auditiva progresiva y el deterioro de la vida social y laboral favorecen la aparición de ansiedad y depresión. Estos síntomas deben atenderse de forma paralela al tratamiento físico.

Etapas de la enfermedad

Temprana

Ataques de vértigo repentinos e impredecibles. Pérdida auditiva leve y fluctuante. Tinnitus ocasional. Sensación de presión en el oído.

Intermedia

Los episodios de vértigo disminuyen. La pérdida auditiva y el tinnitus se intensifican. Posibles remisiones prolongadas de varios meses.

Avanzada

El vértigo se reduce o desaparece. La pérdida auditiva y el tinnitus empeoran de forma progresiva. Inestabilidad del equilibrio, especialmente en oscuridad.

En casos avanzados puede producirse el llamado ataque de caída: el paciente pierde el equilibrio bruscamente sin perder la consciencia. Aunque no es peligroso en sí mismo, puede provocar lesiones graves y debe comunicarse al médico.


Diagnóstico

No existe una única prueba diagnóstica. El diagnóstico se establece a partir de la historia clínica y la combinación de las siguientes evaluaciones:

  • Al menos dos episodios de vértigo documentados, de entre 20 minutos y 12 horas de duración.
  • Pruebas audiométricas, que suelen revelar dificultad con frecuencias bajas.
  • Videonistagmografía (VNG) para evaluar los movimientos oculares y la función del equilibrio.
  • Electrococleografía y prueba de silla rotatoria.
  • Exclusión de otras patologías con síntomas similares.

Durante un ataque, los ojos realizan movimientos rítmicos involuntarios llamados nistagmo, producidos porque el órgano del equilibrio envía señales distorsionadas al cerebro. Este signo es clave en el diagnóstico.


Tratamiento

Al no existir cura, el objetivo del tratamiento es reducir la frecuencia e intensidad de los síntomas y preservar la calidad de vida del paciente.

Medidas conservadoras

  • Dieta baja en sodio (entre 1.500 y 2.300 mg/día), que ayuda a regular la retención de líquidos.
  • Reducción del consumo de cafeína, alcohol y tabaco.
  • Control del estrés mediante técnicas de relajación o meditación.
  • Ejercicio moderado y descanso adecuado.

Tratamiento farmacológico

  • Los medicamentos empleados incluyen antivertiginosos, antieméticos para las náuseas y diuréticos para reducir la acumulación de endolinfa. En casos resistentes, el médico puede valorar la administración de fármacos directamente en el oído.

Audífonos

  • La pérdida auditiva asociada puede aislara al paciente social y comunicativamente. Los audífonos son una herramienta esencial para prevenirlo, aunque la fluctuación de la capacidad auditiva requiere ajustes periódicos

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