ACÚFENOS Y PÉRDIDA AUDITIVA

 

 

 

 

CENTRO DEL AUDÍFONO

El zumbido de oído puede tener varias causas, pero la pérdida auditiva, es sin duda la más común. Si bien algunas personas pueden desarrollar acúfenos como resultado de otros problemas auditivos, como la enfermedad de Meniere, tapón de cerumen, infecciones del oído externo o medio. 

El 80 por cien de las personas con acúfenos  también presentan una pérdida auditiva. En algunos casos esta pérdida es tan leve que la persona ni siquiera reconoce que existe. Por lo tanto, una gran mayoría experimenta acúfenos al mismo tiempo que la pérdida auditiva.

Generalmente, el tono del acúfeno se corresponde con la frecuencia tonal que presenta mayor pérdida auditiva. Las frecuencias más se afectan cuando aparece una pérdida auditiva son las agudas.

Por consiguiente, el uso de audífono mitiga la intensidad del acúfeno al compensar la pérdida auditiva en la frecuencias afectadas.

La disminución de la audición debido al daño auditivo, se cree que causa un aumento en la actividad del sistema auditivo.

El cerebro intenta incrementar los sonidos que percibe en un intento de de compensar la disminución auditiva, dando lugar a la aparición del zumbido de oído.

La pérdida auditiva aparece como resultado de una lesión en la células ciliadas auditiva situadas en la cóclea. Si estas diminutas células se dañan o se rompen no podrán moverse como respuesta a las ondas sonoras que llegan al oído. Lo cual impide que el nervio auditivo envié correctamente señales al cerebro. Dependiendo que tipos de células ciliadas auditivas se lesionen, es decir, agudas o graves, el zumbido que percibirá al paciente podrá ser muy diferente entre personas afectadas por acúfenos.

Otra posibilidad es que el cerebro intente crear sonido cuando hay ausencia total o parcial de entradas sonoras. Esencialmente, el cerebro no recibe información del nervio auditivo debido a una lesión de las células auditivas de la cóclea, y como resultado el cerebro intenta rectificar la situación y ocasiona la aparición de zumbidos de oído

El acúfeno se asocia comúnmente con alguna forma de pérdida de audición y posiblemente es el resultado de los cambios en la actividad cerebral relacionados con la pérdida auditiva.La pérdida auditiva genera una reorganización de la representación cerebral del sonido.

La adaptación de audífonos contribuye a la reorganización cerebral , normalizando parcialmente las modificaciones que se habían producido ante la falta de estimulación auditiva debido a la pérdida de audición

Por lo tanto, el uso de audífonos en los pacientes que tienen pérdida auditiva y acúfenos, no sólo mejorará la capacidad de oír los sonidos, sino que, también reducirá los síntomas del acúfeno. Los audífonos incrementan el volumen en el  cual los pacientes oyen los sonidos externos, por lo cual su uso puede ayudar a ocultar o encubrir el sonido del acúfeno.

También mejoran la comunicación, lo cual puede reducir los síntomas asociados con frecuencia con el acúfeno como es el estrés o la ansiedad. Los audífonos también pueden mejorar los síntomas del acúfeno al reducir o revertir los tipos anormales de actividad de las células nerviosas auditivas que se consideran relacionados con el acúfeno.

Las consecuencias del tinnitus severo

El cerebro está habituado a escuchar una cierta cantidad de sonido. La pérdida auditiva reduce la cantidad de sonido que llega al cerebro. Como resultado, tiene que subir su amplificador interno, por así decirlo, en un intento de escuchar con claridad. Sin embargo, esta «aparición» en el cerebro se percibe como un zumbido o zumbido en los oídos. 

En otras palabras, el cerebro tiene que crear sonido para llenar el espacio vacío causado por la pérdida de audición. En consecuencia, esto puede afectar enormemente su bienestar mental y emocional, ya que su cerebro tiene que trabajar más para escuchar y comprender. 

De hecho, los estudios muestran que aproximadamente el 35% de los pacientes con acúfenos tienen ansiedad, el 13-28% tienen depresión y el 25% presentan trastorno psiquiátrico.