La hiperacusia es un síntoma de un mal funcionamiento en el sistema auditivo. Los sonidos de intensidad normal parecen que estén «amplificados», como si alguien hubiera subido el volumen al «oído». Con frecuencia la hiperacusia se describe como una mayor sensibilidad a los sonidos cotidianos que causa molestias, y, en ocasiones,  dolor de oído.

Las personas con hiperacusia son muy sensibles a los sonidos por encima de un determinado volumen del sonido, en ocasiones perciben los sonidos cotidianos, como agua corriente o el sonido al pasar las hojas de un periódico, muy molestas. Muchas personas con hiperacusia también experimentan una sensación de plenitud (presión) en los oídos.

 

 La hiperacusia puede afectar a personas de todas las edades. A menudo, se asocia con el acúfeno (pitido) u otro sonido que se escucha dentro de su propia cabeza. Aproximadamente la mitad de todas las personas con acúfeno, también presentan hiperacusia 

Las personas con hiperacusia tienen dificultad en tolerar sonidos, que no parecen intensos para otras personas, tales como el ruido procedente de una lavadora, subir a un coche, caminar sobre hojas de árboles, arrugar papeles.

Aunque todos los sonidos pueden ser percibidos como fuertes, los sonidos agudos son más molestos. La hiperacusia puede conducir a un aislamiento social, fonofobia (miedo a los ruidos normales) y depresión.

Al principio, puede aparecer en un oído, pero suele afectar a ambos oídos por igual. El paciente puede percibirlo de forma súbita o gradualPuede ser de grado leve, moderado o severo. 

En alguno paciente puede ser  intermitente, es decir, muy semejantemente a otras trastornos de inflamatorios autoinmunes, como artritis o colitis.

La hiperacusia aparece, en general, en personas con audición normal o levemente disminuida, muy raras veces en pacientes con pérdida auditiva moderada o grave.

Incidencia de la hiperacusia

 Se estima que afecta al 9-15% de la población general. Es más frecuente en mujeres y en sujetos con ansiedad o depresión. Y se asocia con acúfenos en un  85% de pacientes con hiperacusia.

La incidencia en niños con autismo es del 40% y de un  95% de los niños con síndrome de Williamns

Molesias que ocasiona la hiperacusia

En general, a las personas los sonidos intensos y continuos ocasionar irritación. Pero, cuando ni siquiera se tolera un leve susurro, como hojear un periódico o arrugar hojas, hablamos de hiperacusia.

La hiperacusia es la molestia que se produce al oír un sonido de poca intensidad, y se debe a una alteración del procesamiento de los sonidos a nivel cerebral En general, no existe ninguna patología en el oído. 

Principios de la hiperacusia

Las vías nerviosas entre el oído y la corteza cerebral juegan un papel importante en la regulación de la sensibilidad a los sonidos. Las 30,000 fibras nerviosas que conforman el nervio auditivo transmiten el sonido desde el oído a las áreas auditivas cerebrales en donde se produce la conciencia del sonido. En el viaje entre el oído y el cerebro, los sonidos son procesados por una densa red de fibras nerviosas y neuronas. En primer lugar, la extracción de mensajes importantes se lleva a cabo desde el fondo del sonido. A menudo, estas señales son débiles en intensidad pero con gran contenido de información. Un ejemplo es la capacidad de un animal en un entorno hostil para escuchar los débiles ruidos producidos por un depredador de caza, o la capacidad de escuchar su nombre en un entorno ruidoso.

En la parte subconsciente del cerebro, se reconoce una señal importante sobre la base de experiencias auditivas previas. Esta señal puede amplificarse y su paso puede ser facilitado por la red de neuronas antes de llegar al cerebro real. Un sonido se reconoce sobre la base de lo que coincide con el almacenado en experiencias previas. Esta operación es realizada por el sistema límbico. El propósito original de esta capacidad para amplificar pequeñas señales y suprimir otras es facilitar la percepción de peligros potenciales en el medio ambiente.

EL SILENCIO, ENEMIGO DE LA HIPERACUSIA

Muchas personas entienden el silencio como el mejor antídoto contra el estrés en la vida cotidiana. Pero, el silencio, no es una condición fisiológica natural para el hombre. El primer impulso de una persona con hiperacusia es recurrir a los tapones para los oídos para reducir las molestia a los sonidos.

En cambio, esto provoca un empeoramiento de la hiperacusia porque la reducción de la estimulación acústica causada por los tapones aumenta la sensibilidad de las vías nerviosas que transmiten los sonidos desde el oído al cerebro, y esto también se puede establecer de forma permanente. Una situación similar es la que todos podemos experimentar cuando, al despertarnos por la noche, nuestros ojos acostumbrados a la oscuridad permanecen cegados por la débil luz de la lámpara de la mesilla de noche.