Estrés y acúfeno

El estrés y acúfenos van de la mano. El estrés puede tener un impacto negativo en el bienestar físico y mental de una persona, y puede desencadenar la aparición de acúfenos.

Estados de ánimo en pacientes con ansiedad, depresión y acúfenos.

Nuestros estados de ánimo son complicados. Un día podemos sentirnos en la cima del mundo y al día siguiente en los vertederos. Cuando nos sentimos positivos podemos aceptar algunas de las cosas que la vida nos arroja, sin sentirnos abrumados por emociones difíciles, pero cuando nos sentimos deprimidos, las cosas pueden parecer sombrías e imposibles.

Cuando aparece un acúfeno, este da lugar a un cambio en la vida. Así como una pérdida del silencio y/o control sobre un aspecto de la vida. Tanto el cambio inesperado como la pérdida pueden hacer que una persona experimente una reacción para ajustarse a la percepción del acúfeno. Parte de esta reacción puede incluir estados de ánimo angustiantes o estados emocionales, como: incredulidad, ira, ansiedad y depresión. Para la mayoría de las personas, los estados de ánimo pasar después de unos periodos de semanas o meses, a medida que se ajustan a la percepción del acúfeno

Sin embargo, para algunas personas, la angustia dura más tiempo y se convierte en depresión y ansiedad. Así pues, la ansiedad dependerá del tipo de creencias que el paciente tenga del acúfeno. S cree que algo se ha perdido, es muy probable que la depresión sea el factor dominante… Si tiene creencias sobre la posibilidad de una amenaza pérdida de una función auditiva, la ansiedad sea más intensa.

La ansiedad y depresión también pueden preceder el inicio de aparición de acúfenos. Un estudio médico encontró que más de la mitad de los pacientes había experimentado trastornos del estado de ánimo o ansiedad, antes de la aparición del acúfeno. Los síntomas de ansiedad o depresión pueden complicar las reacciones al acúfeno

 El efecto de las emociones sobre las molestias del acúfeno

El sistema límbico cerebral juega un importante en la aparición de molestias a causa del acúfeno.

Las investigaciones auditivas han demostrado que el sonido del acúfeno en sí mismo no es la causa de la molestia, sino cómo reaccionamos al zumbido lo que causa angustia. No todas las personas con pérdidas auditivas se aquejan de acúfenos. Algunas personas con pérdida auditiva profunda, que deberían escuchar acúfeno constantemente, no lo escuchan en absoluto.

Aquí es donde entran en juego las emociones

El cerebro está expuesto a millones de bits de información, cada segundo. Pero, lee está página, es poco probable que se dé cuenta de mucho más, además de las palabras que está leyendo

Córtex auditivo

La conexión entre estrés emocional y acúfenos

El cerebro tiene filtros que determina que procesos requieren una consciente atención y las qué podemos ignorar con total seguridad. Una regla de los filtros cerebrales es que no se puede ignorar cualquier estímulo que tenga una asociación negativa

El acúfeno, a menudo, se percibe como un estímulo negativo, debido a que molesta, pero no se puede controlar. El Sistema límbico tiene un papel fundamental en las respuestas fisiológicas ante ciertos estímulos a los cuales nos vemos expuestos y que nos provocan emociones como el miedo, la ira o alegría.  Por ejemplo, ante una situación que nos provoque miedo ( acúfeno) nos mantendrá en estado de alerta.

Los oídos están conectados al sistema nervioso que a su vez está controlado por el sistema límbico, por tanto, se deduce que el sentir, los estados de ánimo y las emociones son quienes regulan y controlan la expansión o contracción de los órganos de nuestro cuerpo. Visto desde esta perspectiva podemos tomar en consideración la importancia que el “cerebro emocional” tiene sobre nuestro accionar.

El sistema límbico sería como el juez que determina lo que merece ser aprendido y lo que no merece la pena, dependiendo de las sensaciones placenteras o dolorosas que nos produce cada situación.

Es decir, que del sistema límbico depende el modo en el que se aprende el valor positivo o negativo de cada una de las experiencias que se viven. Pero, además, el modo en el que el sistema límbico influya en nuestra manera de aprender irá teniendo repercusiones en nuestra personalidad.

El estrés y acúfenos van de la mano. El estrés puede tener un impacto negativo en el bienestar físico y mental de una persona, y puede desencadenar la aparición de acúfenos.

Como todos sabemos, estamos viviendo en un mundo estresante y el estrés es una parte natural de la vida cotidiana. El estrés es la respuesta normal de una persona a factores de presión, retos o para cualquier cosa que perturbe la vida normal de una persona.

El círculo vicioso del acúfeno

El acúfeno o zumbido de oído puede desencadenar emociones negativas. A menudo, la gravedad de la reacción depende de la percepción del zumbido a nivel cerebral. Es decir, si se percibe como negativo, es muy probable que de lugar a una respuesta emocional negativa. Entonces puede hacer que el cerebro presta más atención al zumbido de oído y, por consiguiente, se perciba el acúfeno con mayor intensidad.

Esta mayor percepción incrementa la respuesta cerebral de aversión, incrementando con ello la atención prestada al acúfeno, creando de esta manera un círculo vicioso que afecta a sus sistemas nerviosos. La ansiedad, trastornos del sueño, depresión y falta de concentración son algunos ejemplos de problemas asociados, lo que acentúa el círculo vicioso.

El estrés auditivo es debido a la exposición prolongada a ruidos de fuerte intensidad, como son los  conciertos en directo, así como trabajadores de la industria en donde se produce de forma continuada ruidos muy intensos.

Así mismo, el estrés físico que proviene de la falta de descanso o de sueño, el agotamiento físico por el trabajo o exceso de trabajo en la escuela y de algunas condiciones médicas como infecciones, inflamaciones, tumores, problemas cardíacos y de los vasos sanguíneos también pueden desencadenar los acúfenos por estrés.

Por último, el estrés emocional como el duelo, problemas de pareja, el divorcio, la presión en el trabajo, la ansiedad y la depresión puede desencadenar o hacer que empeore el acúfeno por estrés.

Cómo deshacerse de los acúfenos por estrés.

Una de las claves para controlar el acúfeno es manejar el estrés. Eliminar o reducir los niveles de estrés puede ayudar a poner los acúfenos bajo control y minimizar su impacto en tu vida. Así que, ¿Cómo se puede controlar y manejar el estrés para evitar los acúfenos estrés?: aprende a relajarte a través de ejercicios de relajación. No importa cuál sea el método que elijas, lo más importante es aprender a relajarse.

 Terapia cognitiva-conductual

Las terapias de conversación tienen como objetivo tratar el estrés, depresión y ansiedad, al ayudar al paciente a cambiar la forma en que uno piensa y reacciones a las situaciones y relaciones. La terapia cognitiva -conductual ayudar a alterar el diálogo interno ansioso y las creencias erróneas que dan al cuerpo mensajes que provocan sentimientos erróneos. Lo que a menudo subyace en negativo diálogo interno es un conjunto de creencias negativas sobre nosotros mismos y el mundo que nos rodea. Reemplazar estas creencias negativas puede ayudar a sanar las raíces de la depresión, estrés y ansiedad

Mejora tu salud en general.

El ejercicio regular y una dieta equilibrada son importantes para tu bienestar en general. Una mente sana y un cuerpo sano te darán una perspectiva más positiva. Una persona con actitud positiva tiene una vida menos estresante.

Debes evitar hábitos poco saludables como fumar, beber alcohol y consumir demasiada cafeína. El alcohol, la cafeína y la nicotina no son sustancias saludables y pueden tener efectos negativos sobre su cuerpo, la mente y los estados de ánimo.